Made in Japan

Aún estamos muy conmocionados por lo que está sucediendo en Japón. Este es el post que más nos ha costado escribir. Esta semana estamos muy pendientes de lo ocurre en el país del sol naciente.

En Japón están acostumbrados a terremotos de alto grado. El que ocurrió en L´Aquila (Italia) hace unos años, para Japón es algo muy habitual. Están acostumbrados a sacudidas costantes. Estos días hemos visto infinidad de vídeos de las réplicas de alrededor de 6 grados.

La diferencia en como afecta un terremeto a unos países y otros, en principio, es la forma de construir. Está claro que cuando el terremoto es de grandes magnitudes, nadie está preparado.  Los países con actividad sísmica deben tener un modo de diseñar y construir muy cuidadoso respecto a este tema. En países como Italia, donde la corrupción en la edificación es muy habitual, supuso una tragedia que podría haberse evitado; pues no se diseñó ni se utilizó el material que requerían las leyes de edificación antisísmica. En países como Haití, la pobreza extrema ni siquiera hace plantearse un modo más seguro de construir. En Japón es diferente. Siempre han estado a la cabeza de la tecnología antisismo desde hace muchísimos años. Ya cuando Frank Lloyd Wright construyó el desaparecido Hotel Imperial en Tokyo allá por los años 60, se utilizó una cimentación muy novedosa; precisamente por los terremotos.

Los japoneses siempre han debido adaptarse a unas condiciones muy duras en este sentido. No todo el mundo sabe que hay zonas en Japón casi completamente despobladas. Y ésta es la razón de las altas densidades de población en ciertos lugares. Tokyo es una de las ciudades más pobladas del mundo.

Materiales que puedan deformarse sin romperse como el acero son la clave para poder construir en Japón. También el modo en el que los edificios se apoyan en el terreno; pues de ahí llegan las tremendas vibraciones que soportarán las construcciones. Incluso existen mega-amortiguadores para edificios como en los coches.

La gran ola (no olvidemos que “tsunami” es un término japonés para decir maremoto) se llevó por delante grandes muros anti-tsunami de hasta 10 metros de altura. La naturaleza es más fuerte que el hombre y una vez más nos enseña que debemos respetar sus reglas. A pesar de toda nuestra tecnología, quizá deberíamos aprender de nuestros antepasados que vivían en la tierra en armonía con la naturaleza. ¿Quizá estamos intentando domesticar la naturaleza?

Por nuestra parte, estamos reflexionando sobre ello y esperamos poder diseñar viviendas más naturales y respetuosas con el medio ambiente. En el ensayo “El elogio de la sombra” de 1.933, el filósofo Junichiro Tanizaki; nos compara constantemente el modo tradicional japonés de vivir la vida con el moderno que él vivió. Nos habla del teatro, la arquitectura, la comida… y con ello nos ayuda entender el pensamiento oriental. Es una clase magistral.

Hoy nos despedimos con un pedazo de sombra de Tanizaki:
“¿Nunca han experimentado esa especie de aprensión que se siente ante la eternidad, como si al permanecer en ese espacio perdieras la noción del tiempo, como si los años pasaran sin darte cuenta, hasta el punto de creer que cuando salgas te habrás convertido de repente en un viejo canoso?”

Un día más esperando que no ocurran más desgracias en Japón.

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